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sábado, 2 de marzo de 2013


PRIMER CONGRESO DE VENEZUELA...
Con la presencia de la Junta Suprema que se había formado el 19 de abril de 1810, el 2 de marzo de 1811 se reunió en Caracas, en la casa del Conde de San Javier, -hoy esquina El Conde-, el Primer Congreso de Venezuela, el que habría de declarar solemnemente la Independencia el 5 de Julio de 1811
En la sesión inaugural estuvieron presentes 30 de los 43 diputados electos, representando a las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita y Mérida. Los representantes de las provincias de Trujillo y Barcelona se incorporaron posteriormente.
Después de elegir las autoridades, los diputados pasaron a la Catedral donde el Arzobispo Narciso Coll y Prat tomó el siguiente juramento a los diputados: «¿Juráis a Dios por los Santos Evangelios que vais a tocar, y prometéis a la Patria conservar y defender sus derechos y los del Señor Don Fernando VII, sin la menor relación, o influjo con la Francia; independientes de toda forma de gobierno de la península de España y sin otra representación que la que residen en el Congreso General de Venezuela...mantener, pura, ilesa e inviolable nuestra Sagrada Religión ...?»
Este Congreso, que se llamó «Supremo Congreso de Venezuela» lo presidió durante un período Felipe Fermín Paúl y fue Secretario el italiano Francisco Isnardi.
Uno de los primeros actos del Congreso fue nombrar al Poder Ejecutivo, el cual quedó presidido por don Cristóbal Mendoza. Acompañaban a éste en el triunvirato don Juan de Escalona y Baltasar Padrón.
Después de declarar la Independencia de Venezuela el 5 de julio, el Congreso dedicó la mayor parte de sus sesiones a discutir la primera Constitución, que fue aprobada el 21 de diciembre de ese mismo año. Aunque duró muy poco, ésta fue la primera Constitución de Hispanoamérica.
El 15 de febrero de 1812 el Congreso suspendió sus sesiones y acordó trasladarse a Valencia, designándola Ciudad Federal el 1º de marzo de ese mismo año cuando reanudó sus sesiones. El 6 de abril de 1812 celebró su última sesión, en Valencia.
En memoria de este Primer Congreso de Venezuela, es tradición de la era democrática que ambas Cámaras se instalen este día, a excepción del primer año de cada período constitucional, en que se instalan el 23 de enero, de acuerdo con la Enmienda Nº 2.
El 2 de marzo de 1996, por primera vez, un Presidente del Congreso no pertenece al partido de gobierno, rompiéndose el pacto institucional (AD-COPEI) que venía funcionando desde 1959.
UN POCO DE HISTORIA
La Junta Suprema gobernó desde el 19 de abril de 1810 hasta el 2 de marzo de 1811. En esta última fecha se instaló el Primer Congreso de las Provincias Venezolanas, ante el cual declinó la Junta sus poderes, pasando a ser Junta Provincial de Caracas.
La Junta Suprema fue, pues, un gobierno provisional, surgido de los sucesos del 19 de abril. Actuó durante poco menos de un año; y fue un gobierno de transición, no independiente, sino más bien partidario de la Corona española. Sin embargo, esta Junta realizó una labor positiva: llevó a cabo reformas en el orden interno; trató de unificar las provincias y reforzar su autonomía; e hizo gestiones en el exterior para obtener la solidaridad de las otras colonias y la ayuda y reconocimiento de las naciones extranjeras. EI carácter de este gobierno "conservador de los derechos de Fernando VII" no le permitía ir más allá de la autonomía que se había proclamado el 19 de abril. Por esa razón, la Junta resolvió convocar a elecciones e instalar un Congreso Nacional que decidiera la suerte futura de las provincias venezolanas.
La Junta Suprema convocó a elecciones para reunir un Congreso General de las Provincias que decidiera la suerte futura del gobierno. La convocatoria a elecciones fue la medida de mayor trascendencia política de la Junta, pues aseguró la transformación del gobierno de facto en un régimen constitucional independiente.
La convocatoria fue hecha en junio, y las elecciones se practicaron en octubre y noviembre de 1810. El reglamento electoral daba el voto a los hombres libres, mayores de veinticinco años y propietarios de bienes raíces. En consecuencia no votaban las mujeres, ni los esclavos, ni la gran mayoría de la población carentes de bienes de fortuna. De esta manera, vino a resultar un Congreso formado en su totalidad por representantes de la oligarquía criolla. Por eso, aquel cuerpo no pudo llevar a cabo transformaciones radicales en el orden social o económico, y sólo realizó el cambio político que convenía a la nobleza territorial
El reglamento dispuso, además, que las elecciones se hicieran en dos grados: primero, los votantes nombraban a los electores de la parroquia; y luego, estos electores, reunidos en asamblea electoral en la capital de la provincia, designaban los representantes al Congreso, a razón de un diputado por cada 20.000 habitantes. Practicadas las elecciones, resultaron elegidos 44 diputados, los cuales se instalaron en Congreso en Caracas, el 2 de marzo de 1811. Las provincias estuvieron representadas así: Caracas 24 diputados; Barinas 9; Cumaná 4; Barcelona 3; Mérida 2; Trujillo 1; Margarita 1.
El Primer Congreso de Venezuela se instaló el 2 de marzo de 1811, y procedió de inmediato a la organización provisional del gobierno. Para ejercer, el Ejecutivo designó un Triunvirato, cuyos miembros se turnaban en la presidencia. Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón constituyeron este primer gobierno.
Creó una Alta Corte de Justicia, presidida por el doctor Francisco Espejo; reorganizó el Tribunal de Apelaciones que había creado la Junta de Arbitrios, encargada de las rentas del Estado, y un Tribunal de Municipalidades para el abasto y policía.
El Congreso prolongó sus labores hasta el 4 de abril de 1812, fecha en que se disolvió y confirió facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo para enfrentar la terrible crisis que vivía la República en aquella fecha. La actuación del Congreso en aquel período de poco más de un año, fue de gran trascendencia en nuestra historia. En primer término, declaró la independencia, el 5 de julio de 1811, y, en segundo, elaboró la primera constitución, sancionada el 21 de diciembre del mismo año.
En la sesión inaugural, los diputados juraron oponerse "a toda otra dominación que pretendiera ejercer soberanía en estos países, o impedir su absoluta y legítima independencia cuando la confederación de sus provincias la juzgue conveniente". En esta forma se revela desde el comienzo, la orientación del Congreso hacia la independencia definitiva.

viernes, 1 de marzo de 2013

TAL DIA COMO HOY, NACIO VINICIO ADAMES EN BARQUISIMETO.

 José Vinicio Adames Piñero (Barquisimeto, Lara, 1 de marzo de 1927 - Islas Azores, Portugal, 3 de septiembre de 1976) fue un músico y director de coro y orquesta venezolano. Ingresó a la Academia de Música Santa Cecilia, donde estudió piano y vocalización.
En el Bachillerato (1948) fundó el Conjunto Coral Lisandro Alvarado. Luego de graduarse, viajó a Caracas para estudiar odontología en la Universidad Central de Venezuela, donde se convierte en solista del Orfeon Universitario.
En 1965, logró que el Orfeón Universitario participara en el Primer Festival Mundial de Coros Universitarios, llevado a cabo en el Lincoln Center de Nueva York. Dos años más tarde, el Gobierno norteamericano le dio una beca para hacer un curso de dirección con Robert Shaw en la Universidad de Oakland, Míchigan.
Muere el 3 de septiembre de 1976, junto con los miembros del Orfeón Universitario, cuando el avión en el que viajaban hacia Barcelona para realizar una actuación se estrelló en el Aeropuerto de Lajes, de las Islas Azores.
Durante su carrera fue director de diversos coros y orfeones a nivel nacional, además, luego de su muerte, se crearon y renombraron diversos coros en su honor.

De una familia musical venía, indudablemente, José Vinicio Adames Pineda. El talentoso músico venezolano que junto al Orfeón Universitario desapreció trágicamente en 1976. Su frondosa genealogía musical sitúa a sus antecesores en el núcleo originario de la Orquesta Mavare, una tradicional agrupación musical muy conocida por el gentilicio larense de finales del siglo XIX. Teodocio Adames, el abuelo, Juan Ramón Adames, su padre, Luís Adames, tío y Teodocio Adames también tío, fueron en efecto sus fundadores.

Vinicio Adames nació en la ciudad de Barquisimeto el 1 de marzo de 1927. Sus padres, Ana Jacinta Pineda y Juan Ramón Adames, le ofrecieron una esmerada educación con bases musicales pero, fue en casa de sus abuelos Antonia y Teodocio donde fortaleció su talento. A los siete años ya Vinicio comienza a cantar y el abuelo le regala primero una armónica, luego un acordeón y después un piano. Estudió la primaria en la escuela Riera Aguinagalde de Barquisimeto y el bachillerato en el Liceo Lisandro Alvarado. Con sus compañeros de clase solía cantar en las calles de su ciudad natal. Ya por esos años su dedicación a la música era apasionada y estudiaba con tres grande maestros del estado Lara: Doralisa Jiménez de Medina, Franco Medina y Napoleón Sánchez Duque. “Pero él era un puro sonido, una pura notación musical «tenía como un pájaro en el pecho» decían sus compañeros, y a lo mejor era un jilguero o un canario. Lo cierto es que había nacido para cantar, y lo hacia en cualquier parte con una vocación irresistible que lo llevaba de sitio en sitio en la ciudad, pequeña y poética, donde todo el mundo carga una guitarra o simplemente silba con dulce entonación”.1 Tanto destacaban en Vinicio sus grandes dotes vocales y musicales que, en mayo de 1948, cuando apenas tenía 14 años de edad, funda el Conjunto Coral Lisandro Alvarado comenzando su nombre a conocerse por toda la comarca. Más tarde, en 1951, forma junto con sus hermanas Yolanda y Shirley, y en el piano René Rojas, el trío “Tres voces y un piano”, un grupo que se presenta en múltiples ocasiones en programas radiales y de televisión. El programa de TV llevaba el mismo nombre y Vinicio alcanza una popularidad instantánea. Sus hermanas que, para ese entonces formaban parte del Orfeón Miranda de Los Teques, van introduciendo a Vinicio al mundo coral capitalino. En las idas y venidas de Barquisimeto a Caracas, el joven va compenetrándose con lo que sería de inmediato su futuro.


Cuando en 1952 Vinicio obtiene su título de Bachiller, se traslada a Caracas con la intención de cursar Odontología en la Universidad Central de Venezuela. Y así lo hizo. Pero antes dedica un buen espacio de su tiempo a trabajar en el Orfeón Miranda de Los Teques donde dirige 30 conciertos, además de crear el coro de la Escuela Normal Eulalia Buroz de Los Teques. Ahora comenzaba sus estudios formales en esa Facultad al mismo tiempo que su carrera dentro del Orfeón Universitario, para ese momento dirigido por el maestro Antonio Estévez, de quien aprendería dirección coral. En poco tiempo su voz de tenor se distingue de entre todas las voces del Orfeón y se gana el puesto de solista e instructor de cuerdas. Pero por otro lado, pronto se da cuenta que la odontología no es su pasión y la abandona siguiendo la carrera de economía que tiempo después también la deja. Mientras tanto sigue con su vocación y comienza a tomar clases de canto con Alfredo Hollander, y de teoría y solfeo con Inocente Carreño en la Escuela Superior de Música.

En julio de 1954 el Orfeón Universitario sufrió una reorganización y Vinicio Adames queda encargado de su dirección por más de tres décadas. El 14 de agosto de ese año dio su primero concierto, el inicio de una sucesión de más de 2000 excelentes presentaciones en Venezuela, Estados Unidos y Europa.

En cuanto a la Universidad, Adames termina dejando la carrera de Economía e ingresa en Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de donde finalmente en 1958 egresa con el título de Licenciado en Estudios Internacionales. En Caracas, se casa con Romelia Mujica Marcano, compañera de aulas universitarias y de cuya unión nacen sus tres hijos José Vinicio, Juan Manuel y Andreína.

En 1965 logra que el Orfeón Universitario participe en el Primer Festival Mundial de Coros Universitarios, llevado a cabo en el Lincoln Center de Nueva York. Dos años más tarde, el Gobierno norteamericano le dio una beca para hacer un curso de dirección con Robert Shaw en la Universidad de Oakland, Michigan.


La vida de Adames se torna muy activa y los años siguientes trabajó incansablemente en su pasión. Dirigió la Orquesta de Cámara de la Universidad Central de Venezuela, la Orquesta de Cámara de la Universidad de Carabobo, la Orquesta Sinfónica de Panamá, la Orquesta de Cámara Metropolitana de Caracas, la Coral Shell, la Coral del Seguro Social, de la Escuela Industrial, del Instituto Antonio José de Sucre y el Grupo Coral Metropolitano que fundó en 1969. La Coral del Banco Central de Venezuela, que posteriormente recibió el nombre de Orfeón Vinicio Adames, también estuvo a su cargo. Con esta agrupación grabó un disco de música popular y folklórica venezolana en 1973. Además de crear, durante su vida profesional un buen número de conjuntos artísticos en el Instituto Pedagógico de Caracas, componer muchas piezas para corales y hacer arreglos de música venezolana.

José Vinicio Adames Pineda, después de toda una vida dedicada a la música, muere trágicamente el 3 de septiembre de 1976 a sus 49 años, junto a los demás integrantes del Orfeón Universitario, cuando se desplazaban en un avión de la Fuerza Aérea Venezolana para asistir como invitados a el Festival Internacional del Canto Coral a iniciarse el 4 de septiembre de ese mismo año en Barcelona, España.

Según se cuenta, un 3 de septiembre de 1976, el avión C-130 “Hércules” de la Fuerza Aérea Venezolana que transportaba a los integrantes del Orfeón Universitario y a su director, el maestro Vinicio Adames, se estrelló a 200 mts de la pista de Lages en la isla Texeira, una de las nueve Azores que integran el Archipiélago portugués de las Azores, en pleno Océano Atlántico, causando la muerte de sus 68 tripulantes.

“La periodista Mariadela Linares, manifestó su sentir sobre lo sucedido, a través del siguiente escrito que a continuación reproducimos, el cual, a pesar de haber sido escrito en el 2006, aún tiene plena vigencia.

Orfeón UCV 76

Treinta años (en el 2006) han transcurrido desde aquella noche trágica cuando una tormenta nos arrebató de pronto la alegría de vivir. Un huracán acabó en un instante con los proyectos y las ilusiones de 53 jóvenes que iban a representarnos en un Festival de Canto Coral que habría de celebrarse en Barcelona, España.

Más allá de la tristeza y del eterno dolor que nos acompaña desde entonces, una rabia infinita no ha terminado de desalojarnos el alma. Está allí enquistada y cubierta de impotencia ante la injusticia de un hecho que, si bien fue un accidente como tantos que ocurren, ha podido evitarse si las autoridades universitarias y las del país en general, hubieran prestado mayor atención a la solicitud de transporte que durante meses bregó Vinicio Adames para llevar a su muchachera a España.

En la Venezuela Saudita de 1976, la entonces aerolínea bandera Viasa negó sus asientos a una muchedumbre cantora que no tenía con qué pagar. Otro tanto sucedió con ministerios y entes que denegaron su auxilio hasta que, a última hora, la Fuerza Aérea prestó un avión de carga, no preparado para recibir tan hermosos pasajeros. Improvisados tablones sirvieron de asiento a los orfeonistas para un viaje que se suponía sería de más de 20 horas. Unas cortinas plásticas rodeaban el excusado que les serviría de baño. Aún en esas condiciones, los jóvenes se embarcaron contentos y deseosos de llegar a su cita con la historia.

En las Azores funciona una base norteamericana. Hasta allá llegaron en medio de una terrible tormenta que azotaba el océano. Como suele suceder en estos casos, la responsabilidad recayó sobre el piloto muerto; sin embargo, supimos de un informe que revelaba la impericia del militar estadounidense que se encontraba en la torre de control al momento del accidente. Nada de ello se hizo público. Nunca supimos la verdad de lo que ocurrió.

Mi hermana mayor, mi otra madre, iba en ese vuelo. Y con ella, los amigos, invalorables compañeros de andanzas musicales. Difícil, muy difícil, describir el dolor y la impotencia que aprisiona el pecho cada vez que el recuerdo emerge y siempre que, como hoy, volvemos a escuchar aquellas queridas voces entonando su "canto infinito de paz". Dios los bendiga". 2

Actualmente, el Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela lleva su nombre; igualmente en Barquisimeto, se celebra anualmente un Festival Internacional de Coros que también lleva su nombre.

jueves, 28 de febrero de 2013

UN DÍA COMO HOY, EN 1788, SE FUNDA SAN FERNANDO DE APURE



El 28 de febrero de 1788 el Gobernador de Barinas, Fernando Miyares González, conjuntamente con Juan Antonio Rodríguez y fray Buenaventura de Benaocaz, funda la Villa de San Fernando del Paso Real de Apure. El nombre fue un homenaje al Infante don Fernando de Borbón.
Se han dado otras fechas indicando la fundación de San Fernando, pero se establece ésta como la definitiva, después que el padre Rafael Chacín Soto, párroco de Valle de la Pascua encontró en Sevilla el acta correspondiente, que fue reconocida y publicada por el académico Argenis Méndez Echenique en su Historia del Estado Apure.
SAN FERNANDO DE APURE
Ciudad capital del estado Apure en Venezuela, y del municipio San Fernando. Situado a 46 m de altitud, en las riberas del río Apure. Ha tenido una expansión demográfica y económica en las últimas décadas por el mejoramiento de su infraestructura de comunicaciones: prueba de ello es la consolidación de la carretera troncal que lo une con el norte del país y nuevas carreteras que han extendido su zona de influencia hasta Guasdualito y Puerto Páez, uniéndose a través de la carretera intercomunal con Biruaca y con su rehabilitación como puerto fluvial en el Eje Apure-Orinoco. Sus funciones administrativas, comerciales, bancarias y de servicios irradian a un amplio ámbito ganadero y agrícola, localizándose mataderos, tenerías y fábricas de productos pecuarios. Población , 109.999 habitantes.

viernes, 22 de febrero de 2013


TAL DÍA COMO HOY NACE ALFREDO SADEL


Nació en Caracas el 22 de febrero de 1930 y falleció en esa misma ciudad el 28 de junio de 1989.
Muy joven se inició como cantante en Radio Caracas Radio (1946). Posteriormente ingresó en el famoso programa la "Caravana Carnel", que transmitía Radiodifusora Venezuela.
Allí le exigieron cambiarse el nombre, por lo cual combinó Sánchez con Gardel y se hizo llamar Sadel.
En 1948 grabó el pasodoble "Diamante Negro", en homenaje al torero venezolano de mayor popularidad en ese momento, y se constituyó en verdadero atractivo para el cine, de modo que fue contratado para actuar en la película venezolana "Flor del campo". (1951), lo cual acrecentó su popularidad.
En 1953 viajó a Estados Unidos para realizar algunas presentaciones: actuó en el Chateau Madrid de Nueva York durante 3 meses consecutivos, lo que estableció un récord. También debutó en la televisión norteamericana en el conocido programa , "La Hora de la Comedia Colgate". En 1955 grabó con el sello RCA Víctor uno de sus grandes éxitos -Mi canción", primer disco de larga duración en la discografía latinoamericana. El año siguiente viajó a México y actuó en las películas . "Tú y la mentira" y "El ratón". Miembro fundador de la Asociación Venezolana de Artistas de la Escena, regresó a Estados Unidos contratado por la Metro Goldwyn Meyer (1958) para sustituir a Mario Lanza. En ese año actuó también en el "Ed Sullivan Show" y en el "Firestone Show" de Nueva York.
En 1961 se inició como cantante lírico con la zarzuela "Los Gavilanes", presentada en el Teatro Nacional de Caracas. A fines de ese año se marchó a Italia para realizar perfeccionamiento vocal. Luego de casi un año en Milán, viajó nuevamente a Nueva York, donde participó en la ópera cubana "Cecilia Valdez". Después inició una gira por diversos países de Europa y América para presentar "Rigoletto", "El Barbero de Sevilla" "Carmen" y "Don Pasquale" (1967-1968), entre muchas otras.
Durante casi toda la década de 1970 participó en temporadas de zarzuelas, tanto en Venezuela como en diversos países de Europa. Entre 1988 y 1989 se presentó en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, junto a la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

domingo, 3 de febrero de 2013

El Gran Mariscal Antonio José de Sucre. Un militar de libertades


Considerado el militar más completo de todos los próceres, participó desde muy joven en la gesta emancipadora de Hispanoamérica. Su conducción en la batalla de Ayacucho fue de las más brillantes de la guerra y le valió el título de Gran Mariscal de Ayacucho.

Antonio José de Sucre nació en Cumaná, hoy estado Sucre, el 3 de febrero de 1795. General en Jefe del Ejército de Venezuela, Colombia y Ecuador. Gran Mariscal de Ayacucho. Presidente de Bolivia. Político y estadista. Hijo del Teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá.

Es considerado como el militar más completo y cabal de los próceres de la independencia suramericana. Fue un paradigma en el estricto cumplimiento de su deber; era inflexible, duro y justo. Sus antecesores fueron, casi todos, militares. Su madre murió cuando él tenía 7 años. En su adolescencia fue enviado a Caracas, al cuidado de su padrino, el arcediano de la Catedral, presbítero Antonio Patricio de Alcalá, para iniciar estudios de Ingeniería Militar en la Escuela de José Mires.

En 1809, se integró junto con su hermano Pedro y otros jóvenes, como cadete de la Compañía de Húsares Nobles de Fernando VII, en Cumaná. En 1810, la Junta de Gobierno de Cumaná le confiere el empleo de Subteniente de Milicias Regladas de Infantería. Este grado fue ratificado por la Junta Suprema de Caracas el 6 de agosto de ese año.

En 1811, desempeña en Margarita el cargo de Comandante de Ingenieros. El 31 de julio de ese año recibió el despacho de Teniente. En 1812, se halla en Barcelona en calidad de Comandante de Artillería, allí junto con otros notables ciudadanos firmó el acta de la junta de guerra que se reunió para resolver lo concerniente a la seguridad de la República, a raíz de los acontecimientos sucedidos en Caracas por la ofensiva de Domingo de Monteverde.

En 1813, figura entre el grupo de los Libertadores de Oriente y bajo las órdenes del general Santiago Mariño participa en las operaciones por la liberación del Oriente venezolano.

En 1814, como Edecán del General Mariño, asiste a la conjunción de las fuerzas del Oriente con las de Occidente en los valles de Aragua. En ese mismo año, sus hermanos Pedro, Vicente y Magdalena perecen a manos de los realistas. No menos de 14 parientes cercanos suyos caen durante el transcurso de la guerra de Independencia.

En 1815, tras combatir bajo las órdenes del General José Francisco Bermúdez en Maturín, pasa a Margarita y, escapando del General Pablo Morillo, sigue a las Antillas y Cartagena. En 1816, Mariño lo nombra Jefe de su Estado Mayor y lo asciende a Coronel. Este mismo jefe lo designa en 1817, Comandante de la Provincia de Cumaná.

El 17 de septiembre de 1817, Sucre recibió de Bolívar la designación de Gobernador de la Antigua Guayana y Comandante General del Bajo Orinoco; y también el encargo de organizar un batallón con el nombre de Orinoco.

La gesta emancipadora americana

Empezaba así, su carrera de gobierno en la cual desempeñaría varios cargos de la administración civil, hasta ser Presidente de la República de Bolivia. El 7 de octubre de 1817, recibió el nombramiento de Jefe de Estado Mayor de la División de la Provincia de Cumaná, bajo las órdenes del General Bermúdez.

En agosto de 1819, fue ascendido a General de Brigada por el Vicepresidente de Venezuela, Francisco Antonio Zea; grado que será ratificado por Bolívar el 16 de febrero de 1820. Viaja a las Antillas para adquirir material de guerra, y ejerce interinamente la cartera de Guerra y Marina. Fue uno de los comisionados para concertar los Tratados de Trujillo sobre armisticio y regularización de la guerra que, en noviembre de 1820, suscribieron los Generales Bolívar y Pablo Morillo. Bolívar dirá que este instrumento regularizador representa ."el más bello monumento a la piedad aplicada a la guerra".

El 11 de enero de 1821, fue nombrado en Bogotá Comandante del Ejército del Sur, en reemplazo del General Manuel Valdés; fuerza que desde 1920 operaba en Popeyán y Pasto.

El 6 de abril de ese año, Sucre llega a Guayaquil y al presentarse ante la Junta de Gobierno, expuso la idea de la unión de la provincia con Colombia. El 15 del mismo mes, fue firmado el tratado que estipulaba que Guayaquil mantendría su soberanía pero bajo la protección de Colombia. En aquella oportunidad Sucre quedó facultado para abrir la campaña contra los realistas, y con tal motivo, Guayaquil le ofreció todos los recursos disponibles.

Diversos sucesos impiden la unión efectiva de Guayaquil a Colombia, en virtud de las aspiraciones peruanas. Sucre logra que, ante todo, la lucha se concentre contra el enemigo español. Despliega un efectivo plan estratégico, y el 24 de mayo de 1822 libra la batalla de Pichincha, que conduce a la capitulación del mariscal realista Aymerich y la incorporación del territorio ecuatoriano a la Gran Colombia.

Bolívar lo asciende a general de División y lo nombra Intendente del departamento de Quito. En el cargo desarrolla una positiva obra de progreso; funda la Corte de Justicia de Cuenca y en Quito funda el primer periódico republicano de la época: El Monitor. Instala en esa ciudad la Sociedad Económica. Se interesó por la educación, y elevó en Cuenca el número de escuelas de 7 a 20.

A comienzos de 1823, el Perú llama a Simón Bolívar para que se haga cargo de la empresa libertadora, pero ante la imposibilidad de viajar de inmediato, designó a Sucre y lo proveyó de las credenciales para las comisiones que debía cumplir en el Perú. El 10 de mayo de ese año, Sucre llegó a Lima y al día siguiente presentó credenciales, en momentos cuando el Perú hacía frente a una situación muy embarazosa, consecuencia de la inestabilidad política y del reciente fracaso militar de los republicanos. El 30 de mayo recibió Sucre el nombramiento de Comandante del Ejército Unido, y el 21 de julio fue proclamado Jefe Supremo Militar, cargo aceptado por Sucre con la condición de ejercerlo solamente en el teatro de guerra. La campaña no tiene éxito y Sucre regresa a Lima.

El 1 de septiembre llegó Bolívar al Perú, y desde el mismo día contó con la cooperación de Sucre. En su condición de Comandante General del Ejército Unido participó en las operaciones que condujeron al triunfo de los republicanos en la batalla de Junín del 6 de agosto de 1824, y en las operaciones subsiguientes.

A fines de octubre del 24, desde Cuzco lanzan su ofensiva los realistas contra el Ejército Unido Libertador. Sucre maniobra para evitar tener que librar el combate en condiciones desventajosas y traslada sus fuerzas al campo de Ayacucho donde hace frente a los realistas el 9 de diciembre, con victoria para las armas republicanas, tras la cual los vencidos se entregan mediante una capitulación, concedida por Sucre. Fue la última batalla del proceso emancipador. Bajo las órdenes de Sucre combatió una efectiva representación de la unidad continental en oficiales provenientes de Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Guatemala, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, Curazao, Puerto Rico y México; además de algunos oriundos de naciones europeas.

El Mariscal de Ayacucho

En 1825, Bolívar redacta y publica su Resumen sucinto de la vida del General Sucre, único trabajo en su género realizado por el Padre de la Patria. Allí, no escatima elogios ante la hazaña culminante de su fiel lugarteniente: "La batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del General Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina. El General Sucre es el padre de Ayacucho, es el redentor de los hijos del Sol: es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el Imperio de los Incas.".

El Congreso del Perú le confiere el grado de Gran Mariscal de Ayacucho.

A raíz de la victoria de Ayacucho, Sucre entra triunfante en el Cuzco y liberta después las provincias del Alto Perú. En 1825, convoca a los representantes de dichas provincias para reunirse en Asamblea, y con la aquiescencia de Bolívar, ésta decide la creación de Bolivia, nueva República, el 6 de agosto de 1825, de la cual Sucre será elegido como su primer Presidente. Es significativa la obra cumplida por el Mariscal Sucre en Bolivia, especialmente en la organización de la Hacienda Pública y de la Administración general. Se empeñó en promover la libertad de los esclavos y el reparto de tierras a los indios, y sobre todo en beneficio de la educación y la cultura.

En mayo de 1826, dio a Bolivia 13 decretos referentes a la creación de colegios de ciencias y artes, más institutos para huérfanos y huérfanas en todos los departamentos, y el establecimiento de escuelas primarias en todos los cantones de la República.

Pugnas políticas internas y su deseo de contraer matrimonio lo alejan de Bolivia. En 1829, Colombia requiere sus servicios para mandar el ejército que debe enfrentar la ofensiva peruana en el sur del Ecuador. Triunfa en la batalla de Tarquí (27 de febrero de 1829) y ofrece a los vencidos una capitulación, que es modelo de generosa fraternidad americanista, fiel a su lema: "Nuestra justicia era la misma antes y después de la batalla".

En la difícil situación de 1830, se destaca en el quehacer político por su consecuencia hacia la persona y la obra de Bolívar. El Congreso Admirable, reunido en Bogotá, lo elige su Presidente en enero de ese año. En febrero, el mismo cuerpo le encarga una misión conciliadora ante el gobierno de Venezuela. A mediados de marzo, la comisión ha llegado a territorio venezolano, pero por imposición del gobierno de Venezuela tiene que regresar a la Villa del Rosario en Cúcuta, donde se llevan a cabo conversaciones, que no llegan a nada.

Sucre regresa a Bogotá, mientras la situación se agrava y la obra de Bolívar se fragmenta. Cuando va de vuelta a encontrarse con su familia en Quito, el Mariscal Antonio José de Sucre es asesinado a traición, en la montaña de Berruecos en el sur de Colombia, el 4 de junio de 1830. José María Obando fue señalado como autor intelectual y Apolinar Morillo como ejecutor del crimen.

La vida de Antonio José de Sucre fue sin duda, un luchar continuo. Combatía contra las fallas humanas, contra los elementos, contra las distancias. Su preocupación por los servicios, por la eficiencia administrativa, llenó muchas horas de su vida. Fue indoblegable en su actitud vigilante por la probidad. Castigaba sin vacilar los crímenes, vicios y corruptelas, y sobre todo resaltan en Sucre los conceptos del patriotismo americano, del honor, de la gratitud y la lealtad.

domingo, 27 de enero de 2013


Nuestra América camina unida a 160 años del natalicio de José Martí

Foto:Agencia
Un 28 de enero de 1853 La Habana, Cuba, vio nacer a José Martí, un hombre de profundo pensamiento político y filosófico que avizoró el futuro latinoamericano en su ensayo Nuestra América, escrito en 1891, escrito vigente por su llamado a la unidad, igualdad y alerta frente al "tigre de afuera", título con el que nombró al imperialismo estadounidense.
En Nuestra América, Martí "plasma un proyecto político de lo que debería ser América Latina. Allí expone de dónde nosotros debemos formarnos. Él lo plantea desde nuestras propias raíces. Pese a que somos una mezcla cultural, Martí reflexiona que desde esa diversidad nosotros debemos construir una nueva América con la cual identificarnos", expone la directora de la Casa Nuestra América José Martí, Zayda Castro.
Unidad, igualdad, democracia y libertad son los principios necesarios que el pensador dejó plasmados en el escrito que aún resuena en el espíritu latinoamericano. Sin embargo, también exhorta a "estar despiertos" porque como recuerda Castro, él llegó a decir: "Yo viví en el monstruo y conozco sus entrañas".
"Los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas. Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de Los Andes", escribe Martí en Nuestra América.
Su pluma se edificó en géneros tan amplios como la poesía, la crónica, el artículo, el ensayo y el reportaje periodístico.
Sus inicios en los oficios periodísticos despertaron a la corta edad de 15 años en su Habana natal. El joven escribió el soneto ¡10 de octubre!, en El Siboney, una publicación clandestina entre los estudiantes de segunda enseñanza de la capital cubana.
"Sus artículos siempre se referían a la libertad. También fue crítico del deporte y en esa etapa se pronunció contra el fútbol y boxeo americano por su rudeza. Él exponía que ambos deportes iban en detrimento de la unidad humana", describe la también investigadora de su obra.
Sus líneas adquirieron prestigio internacional, razón por la que entre 1875 y 1876 colaboró con la revista Universal, de México, con la redacción de artículos sobre arte, política, sociedad y economía bajo el seudónimo de "Orestes".
De igual manera, fundó y dirigió en Caracas la Revista venezolana que sólo pudo publicarse en dos oportunidades debido a su salida obligada del país.
En el segundo número de la revista, Martí publica un artículo en homenaje a su amigo, el escritor y humanista venezolano Cecilio Acosta, debido a su repentina muerte el ocho de julio de 1881. Acosta fue uno de los críticos más punzantes del presidente Antonio Guzmán Blanco.
A su salida del país se residenció en Nueva York, Estados Unidos, desde donde colaboró como corresponsal del periódico venezolano La Opinión Nacional. Allí redactó la sección Constante desde la que publicó un total de 112 notas sobre historia, literatura y ciencia con el seudónimo de "M. De Z".
Su paso por Venezuela
Animado por conocer Venezuela, a la que él calificaba como "La cuna de la libertad" y la "Jerusalén de América", Martí llega al puerto de La Guaira, hoy estado Vargas, el 20 de enero de 1881.
Cuenta Castro que sin importar el descanso físico tras varios días sumergidos por caminos boscosos, apenas Martí pisó suelo caraqueño se dirigió a la plaza Bolívar de la capital para encontrarse con la estatua ecuestre de Simón Bolívar.
"Como un niño que se reencuentra con su padre con lágrimas en los ojos" describe Castro el recuerdo de aquel episodio.
En su paso por el país, el hombre se relaciona con sus homólogos pensadores, poetas e intelectuales, quienes se reunían en la Escuela de las Primeras Letras de Caracas, recinto que en otrora fuera la casa en donde El Libertador recibió sus primeras enseñanzas bajo la orientación del maestro Simón Rodríguez, y que hoy en día funciona como la Casa Nuestra América José Martí, ubicada en el bulevar Panteón.
"Martí conocía esa anécdota, por eso a su llegada también se dirigió para allá", relata Castro.
En seis meses por la ciudad, Martí la recorre a plenitud y hace de la esquina Altagracia su hogar. En ese mismo lugar se levanta un busto en homenaje a su estadía y en recuerdo de las tertulias y encuentros históricos que tuvieron lugar allí.
En los días que vivió alejado de su esposa e hijo, Martí también vivió días melancólicos que supo plasmar en el libro infantil El Ismaelillo, escrito en el país con la añoranza de reencontrarse con sus familiares.
"Hijo, espantado de todo me refugio en ti", rememora Castro como primeras líneas escritas en el prólogo de la publicación.
Su despedida del país fue un episodio cargado de sentimiento para él. Después de publicar su artículo en homenaje a Acosta, el mismo Guzmán Blanco le exige que escriba unas palabras similares en homenaje a su persona.
Sin embargo, "Martí era consecuente con sus principios bolivarianos. Él no era una persona a quien se le obligaba a escribir", explica la investigadora.
Ese "no" contundente se acompañó de otra negativa presidencial: Martí no podía seguir en suelo venezolano. Obligado, tuvo que partir.
Relata Castro que antes de marcharse, Martí escribió:
"Ni zarzas ni guijarros distraen al viajador en su camino: los ideales enérgicos y las consagraciones fervientes no se merman en un ánimo sincero por las contrariedades de la vida. De América soy hijo: a ella me debo. Y de la América, a cuya revelación, sacudimiento y fundación urgente me consagro, ésta es la cuna; ni hay para labios dulces, copa amarga; ni áspid muerde en pechos varoniles; ni de cuna reniegan hijos fieles. Deme Venezuela en que servirla: ella tiene en mi un hijo".
Martí murió en Dos Ríos, Cuba, el 19 de mayo de 1895 mientras luchaba frente a fuerzas españolas por la libertad de su patria.

jueves, 24 de enero de 2013


 24 de Enero de 1888
NOMBRADA TUCUPITA CAPITAL DEL ENTONCES TERRITORIO FEDERAL DELTA AMACURO
Durante el gobierno regional de Juan José Yépez, la ciudad de Tucupita se estrena como capital del entonces Territorio Federal Delta (actual Estado Delta Amacuro) el 24 de enero de 1888. En los mapas que elaboró Walter Raleigh esta ciudad aparece con el nombre de Cutupity Village.
El Territorio Federal Delta se creó en 1884, y su primera capital fue Pedernales, hasta la designación de Tucupita, el 19 de agosto de 1887. El traslado de la capital a Tucupita fue el 24 de enero de 1888. En 1901 se crea el Territorio Delta Amacuro, con capital en San José de Amacuro; y en 1905 se le da el nombre de Territorio Federal Delta Amacuro, hasta convertirse en Estado en nuestros días.
TUCUPITA
Ciudad y capital venezolana del estado Delta Amacuro y del departamento homónimo. Se ubica a 7 m. de altitud en la orilla oriental del caño Mánamo, en el delta del Orinoco. El dique construido sobre el caño Mánamo es aprovechado como viaducto relacionado con la red vial nacional. Este dique ha posibilitado un desarrollo agrícola con plantaciones de arroz, maíz y ocumo, así como una ganadería bovina y de búfalos, lo que ha favorecido a esta ciudad. Existen problemas ambientales causados por la sulfuración de los suelos y la eutrofización. En Tucupita se han instalado servicios administrativos, comerciales, aserraderos y refinerías de los yacimientos cercanos de petróleo. Bien comunicada, cuenta con puerto y aeropuerto. La ciudad experimentó un gran auge a partir de 1933, gracias a la explotación petrolera que se mantuvo hasta comienzos de la década de 1960. Población (según estimaciones para 1996), 57.047 habitantes.